19.01.2026
La UE y los países del Mercosur han firmado un acuerdo de libre comercio. Aunque prometedor, el acuerdo solo perdurará si Europa ha aprendido de los errores pasados.
Oliver Hermes, President & Global CEO del Grupo Wilo, es Presidente del Consejo de Administración de la Fundación Wilo, Cónsul Honorario de la República de Kazajistán en Renania del Norte-Westfalia, Vicepresidente de la Asociación para el Cercano y Medio Oriente (NUMOV), Miembro del Consejo de Administración de la Fundación para las Empresas Familiares, Miembro del Consejo de Administración de la Asociación Alemana de Empresas Africanas y Miembro del Consejo Ejecutivo de la Iniciativa Comercial Alemana en África Subsahariana (SAFRI). También es ensayista, con artículos publicados en medios independientes.
Está completo, por fin. Más de 25 años después del inicio de las negociaciones, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, firmó un acuerdo de libre comercio entre la UE y los países del Mercosur en Paraguay. Marca el nacimiento de una de las mayores áreas de libre comercio del mundo, donde los países implicados tienen una población combinada de unos 700 millones de personas y representan una quinta parte de la economía mundial.
Es casi imposible sobrestimar la importancia de esta colaboración. La firma del acuerdo es una señal fuerte y extremadamente positiva de multilateralismo en tiempos marcados por el proteccionismo, y sería prudente que el gobierno alemán apoyara el proyecto tanto como fuera posible. Desde un punto de vista económico, sostenible y político, también existen claras ventajas para los socios a ambos lados del Atlántico.
Beneficios: ganar para todos
1. Economía
El nombre del Tratado del Mercosur – "Acuerdo de Libre Comercio" – ya demuestra que facilita el comercio. De hecho, la Federación de Industrias Alemanas (BDI) prevé que las empresas ahorrarán 4.000 millones de euros al año en derechos aduaneros. El acuerdo también mejora las condiciones de inversión y el acceso a materias primas críticas como el litio y el cobre, además de abrir nuevos mercados. En resumen, debería impulsar la economía.
2. Sustentabilidad
Los estándares medioambientales y sociales de Europa pueden convertirse en un bien interesante para la exportación a través del Mercosur, beneficiando a la población sudamericana, siempre que su implementación se negocie en un diálogo político conjunto. Aun así, es prudente actuar con cautela, ya que el acuerdo solo tendrá sentido para los ciudadanos de los países del Mercosur si no importan también la excesiva burocracia que rodea a la sostenibilidad en la UE.
3. Política
La reputación de Europa como actor global lleva años decayendo. Por tanto, el Tratado del Mercosur es un faro que demuestra que la UE puede construir conexiones geoestratégicas sostenibles en un mundo donde Estados Unidos, Rusia y China compiten por zonas de influencia política. También es deseable introducir nuevas iniciativas que acerquen a Europa a países emergentes del Sur Global, como India, Indonesia y los Emiratos Árabes Unidos.
Desarrollo: la EU no debe repetir sus errores
Se firmó el acuerdo de libre comercio con los países del Mercosur. Genial, ¿entonces todo está resuelto? No exactamente. El éxito de esta incipiente asociación dependerá de si Europa ha aprendido de los errores del pasado. Presentada hace cinco años, la iniciativa "Global Gateway" de la UE tenía como objetivo acercar a los países de la Unión Europea a países en proceso de industrialización y desarrollo, pero resultó ser solo una iniciativa sobre el papel.
Hay varias razones para este rotundo fracaso: la estrategia de conectividad de la UE se lanzó mucho después de las iniciativas de EE.UU. y China, estaba escasez de recursos y seguía siendo excesivamente burocrática. Sin embargo, también hubo otro factor que hizo que la iniciativa fracasara antes incluso de comenzar: la "Global Gateway" no se creó en igualdad de condiciones con los posibles países socios. No construyes puentes si siempre estás señalando a tus compañeros.
Para que un acuerdo se convierta en una asociación genuina, todas las partes deben beneficiarse, tanto en Europa como en Sudamérica. Cualquier otro camino hará que el enlace recién creado termine prematuramente. Al fin y al cabo, los países del Mercosur, así como el Sur Global en general, nunca han tenido oportunidades tan buenas como ahora para influir en la geopolítica y la geoeconomía a su favor. Y podemos estar seguros de que aprovecharán estas oportunidades.
Oliver Hermes, President & Global CEO del Grupo Wilo.